NO TENGO NADA QUE HACER
miércoles, enero 27, 2010

las mujeres malas ( chicas malas)



‘Las mujeres son el animal más perverso y dañino del mundo.’
‘Las mujeres son como serpientes, está en su naturaleza el envenenar.’
‘Una mujer no es un ser humano.’
‘Con las mujeres se pierde y a veces se empata... debemos intentar ir por delante de ellas, constantemente.’
‘Las mujeres son muy manipuladoras... sientan a sus ex en el banquillo de suplentes, para utilizarlos cuando deseen.’
‘Carecer de orgullo es un error. Hay que tener mucho, mucho orgullo, para hacer que una ex se arrastre y se humille como nosotros lo hicimos.’
‘Las mujeres (y sólo las mujeres) buscan tener relaciones continuamente... ellas son como Tarzán, no sueltan una liana hasta que no tienen otra bien agarrada.’
‘A las mujeres hay que darles de su propia medicina.’
‘Tras una ruptura, las mujeres tienen que cuidar su rePUTAción (énfasis en el PUTA), y por eso no dirán la verdad de porqué han dejado a su novio, ni bajo tortura.’
...

... éstas son algunas de las maravillosas frases creadas por patéticos personajes que se hallan contra la figura de la mujer. Ellos dirán que no, que realmente las aman y buscan ofrecer un mensaje para revalorizar el ‘orgullo masculino’. Pero... lo único que demuestra es que para hacerse ellos grandes, deben hacer a las mujeres pequeñas.

¿Quién busca dañar a algo o a alguien de esta forma? Una persona que está en conflicto con el motivo de su dolor. Alguien, en este caso, que se siente vejado por el comportamiento de las mujeres.

Por eso,  tenemos una máxima: no hay mujeres malas, sólo hombres débiles

Estamos en contra de los espacios web en los que se insulta y humilla a las mujeres
Estamos en contra de los blogs donde se cuelgan fotos vejatorias contra la mujer
Estamos en contra de la misoginia, ya que sólo vemos en ella una evidente debilidad
Estamos en contra de los consejos para ‘saborear la venganza como plato frío’
Estamos en contra de las personas que, impotentes por querer controlar a las mujeres y no poder, habla de que ‘no son seres humanos’
Estamos en contra de las personas que hablan de que la maldad es inherente a la naturaleza de las mujeres
Estamos en contra de la violencia de género, jamás justificada, aunque algunos se empeñen en decir ‘se lo merecía por retorcida’.

Todas las situaciones en las que el hombre se siente contrariado, ofendido, inferior, impotente y dolido por su relación con una mujer, no hablan de la maldad de una mujer. Hablan de la debilidad del hombre.

Tan directo como esto: no hay mujeres malas, sólo hombres débiles.

Para ello, pongamos un ejemplo que alguna vez se ha dado en el foro. Imaginemos que un colega nos habla de un jefe que le hace la vida imposible. Si le vemos, a poco que entablemos un par de frases dos frases con él y por empatizar con el colega, le diríamos ‘tienes razón, qué hijoputa es tu jefe, me ha dicho tal y cual’. Pero únicamente porque el colega nos habla del daño, no porque lo hayamos sufrido nosotros.

Sin embargo... ¿qué pasaría si no conociéramos al colega, y sí al jefe en otro ámbito? Por ejemplo, en un viaje de trabajo. Eso supondría que tanto nosotros como el jefe estaríamos relajados, el nos contaría su vida, nosotros a él la nuestra... En fin, caería bien. Incluso trabajando quizás sería un buen tío. A fin de cuentas, el ‘jefe’ no nos ha hecho sentir mal en ningún momento.

Pero imaginemos que a los pocos días de ese viaje de trabajo, el jefe nos hace un par de gestos feos. Y como nosotros no tenemos que rendirle pleitesía, ni arrodillarnos ante él, ni profesarle respeto alguno, porque es alguien que ni nos va ni nos viene, pensamos ‘no te jode, el gilipollas este, lo que me ha soltado esta mañana… anda y que le den por el culo’.

Y no volvemos a tenerle presente en todo el viaje.

Nuevamente, otra pregunta… ¿qué pasaría si tuviéramos, por cojones, que seguir a su lado? A sentirnos presionados por dinero u otras circunstancias. Pues que lunes, martes, miércoles, jueves y viernes tendríamos que aguantar una y otra ostia. Y otra, y otra, y otra. Si nos hubiéramos retirado a tiempo, ¿sería ese jefe mala persona? No, sería un pobre diablo que intenta pisar a los demás pero que a nosotros no nos afectó en absoluto. Sin embargo… si permanecemos a su lado… ¿ES MALO? Sí… el cabrón es malo malísimo. Un cabrón con los cuernos retorcidos. Y eso nos hace pensar en venganzas, en putadas, en que se estrelle con el coche… En fin, cosas que tampoco es que nos dejen a nosotros en muy buena posición.

Finalmente, la moraleja de todo esto, es que resulta que LAS PERSONAS SÓLO SON MALAS SI SE LO PERMITIMOS. Pensemos en ello antes de decir que las mujeres son crueles y malas, porque los únicos que habremos estado haciéndonos daño seremos nosotros. La máxima de todo esto es que en realidad el daño nos lo hacemos nosotros mismos.


Se han abierto muchos debates en Internet por haber creado esta frase. La mítica frase de ‘no hay mujeres malas, sino hombres débiles’. En estos debates hay muchos hombres y mujeres que están a favor de nuestro punto de vista. También hay personas, aún dolidas y que quizás aún no han entendido el mensaje, que se empeñan en decir que ‘quizás los que lo escribieron no han conocido mujeres malas, pero la mía sí lo fue’.
Lo que tampoco saben estos usuarios es que muchos de los que escriben estas líneas pasaron por relaciones realmente dolorosas, con problemas de dinero, humillaciones, desprecios…

Y todo por el error de mostrarse débil y sumiso ante una persona, en lugar de poner fin a la relación. Una mujer ‘dañina’ que no está al lado de un hombre, no puede hacerle daño.

A todas estas personas confundidas se les insta a lo mismo: en el momento en que una persona te hace daño y tú permaneces a su lado, estás diciendo ‘sí’ de forma inconsciente a esa humillación. Y tu cabeza es la llave más poderosa para crear cosas, tanto buenas como malas.

Ella: ‘Eres un mierda, mira toda la mesa sin recoger’
Yo: ‘Cariño, ahora la recojo, ¿vale?’
Ella: ‘Pero qué pena de hombre, das asco’
Yo: ‘Bueno, no es para tanto, ahora la recojo’
Ella: ‘Me voy, cuando venga ten recogido esto’
Yo: ‘Vale... está bien…’

En alguno de estos momentos, él pensará que ella lleva razón, que él es un vago y que no merece estar con ella. Y que si no hace pronto las cosas, ella se irá de su lado. En ese proceso de cumplir sus órdenes, también ha asentido al ‘soy un mierda’, ‘doy pena’ y ‘doy asco’. Tal es el poder de la mente para crear cosas, que estas frases se grabarán en el subconsciente y será muy difícil desvincularse de ellas.

Podríamos crear cosas positivas con este mismo poder (soy grande, merezco cualquier cosa), pero se nos da mejor pensar cosas malas, cosas negativas, poco productivas. Ojalá invirtiéramos ese proceso, para tener una vida más feliz.

De todos modos, tras una ruptura debemos pensar que somos hombres, no niñas que lloran por lo que nos pasó. Sobre todo si ‘el fatal incidente’ no estaba en nuestra mano. Apostamos y perdimos. El amor es un juego y esta vez tocó perder. No hay tanta desgracia como argumentamos en todos estos hechos. Pero, tristemente, muchos hombres la buscan. Lloran, se regodean en su desgracia. Se entristecen, apenas comen, piensan en su terrible fatalidad. Fuera de ese marco sólo hay hombres que, bien estando solteros o en pareja, son moderadamente felices. Pero no... el ‘quejumbroso’ sólo atiende a su ego, herido. Y, por ello, no encuentra otro mundo en el que consolarse. Únicamente su propio mundo, retroalimentándolo de forma autocompasiva. A veces rozando el delirio.

Y eso sólo tiene un nombre: DEBILIDAD

La debilidad que empuja al rencor. Y éste a la ira… y, después, al odio. Paupérrimo colofón para la cadena de sentimientos.
Y así, nutridos de odio, vagamos por el mundo. Trabajamos sin entusiasmo, salimos con amigos con la mente en otro sitio, buscamos apoyo para casi todo lo que nos rodea… nos sentimos desolados, desarmados, sin tregua para nuestra constante lucha interna.

Por eso,  decimos, nuevamente, que el no saber enfrentarse a ese designio es propio de los débiles. Los débiles que creen que el mundo está regido por su mundo. Por su cabeza. Y se dedican a generalizar y verter su odio contra las mujeres: ‘son malvadas, ¡enfrentémonos a ellas!

Si alguien recibió daño, piensa que volverán a hacérselo.
Si alguien fracasó en un trabajo, piensa que volverá a fracasar.

Falta de adaptación, iniciativa, talante, decisión. Falta de fuerza. Y nada mejor que echar la culpa a alguien de fuera, en lugar de culparse a sí mismo.

Sin embargo, esa no es la realidad de otras personas, que afrontan los mismos contratiempos que él, en muchas ocasiones con éxito.
Por tanto, es la cabeza de cada uno la que rige el mundo que le rodea.
Cabe preguntarse entonces: si a otros hombres les va bien con las mujeres… ¿No será que nuestra forma de proceder ha sido incorrecta y por ello nos ha ido mal con ellas? ¿Con esas mujeres que, para otros, han sido dulces compañías?

El ejemplo más claro viene cuando esa mujer que hizo daño a un hombre sigue su vida, y él la suya. Al cabo de un tiempo ella encuentra a otro hombre, que no es débil, que tiene su vida, su trabajo y su mundo. Que no depende afectivamente de ella y no se empequeñece a su lado. Y entonces esta mujer ama a ese hombre, porque él se ama a sí mismo. Y éste hombre dice de ella: ‘¿mi novia? Mi novia es una tía cojonuda... de las que ya no hay’. Ejemplos de esos hay millones... pero bastaría preguntarle a los ex-novios de esta chica, débiles y dolidos, que no supieron mostrarse como debían. Para ellos, por supuesto, era el peor ser del planeta.

Finalmente, esta reflexión recopilada de las lecturas del subforo 'respuestas expertas', tiene una clara conclusión: ‘no hay mujeres malas, sino hombres débiles’. Es decir, hasta que no cambiemos nuestra forma de ser… todas ‘serán malas’.

Y lo más importante de esta lección, es que si vertemos ira, odio e insultos sobre una mujer... y nos damos palmaditas en las espaldas unos a otros... ¿qué quedará por corregir en nosotros? ¡NADA! ¡No quedará nada! Ya está, la culpable era ella, fin del problema. Curiosamente... luego aparecerá otra mala... Entonces, si todas lo son... ¿no será que somos nosotros los problemáticos?

Esto contesta a la cuestión de que las mujeres sólo son malas si un hombre se lo permite. No es necesario imponerse verbal o físicamente a una mujer. Jamás. Simplemente no tolerar ningún tipo de daño.

Una forma de relacionarse mucho más sana y más fuerte, y que daría mucha más felicidad a quienes la mantuvieran.


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