NO TENGO NADA QUE HACER
domingo, agosto 02, 2009

Desidealizando

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Según la Real Academia de la Lengua Española, idealizar significa ‘Elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantasía’.




Esta afirmación nos hace llegar a la conclusión de que existe una diferencia irreductible entre el mundo y nuestra experiencia de él, y nos sitúa a su vez frente a una de las premisas básicas a partir de las cuales nace uno de los paradigmas mas revolucionarios de los últimos tiempos en lo referente a excelencia personal:

La Programación Neuro Lingüística. (PNL)

Vamos pues, a dejar por un momento la desidealización, para ver en líneas generales que es eso de la PNL, y que puede aportarnos de utilidad en el tema que nos ocupa posteriormente.

La PNL es un modelo de estudio de la conducta humana entendida como experiencia subjetiva, y de las técnicas especificas para reorganizar esa experiencia, con la intención de conseguir un objetivo determinado.

En tanto que modelo, la PNL no afirma ser objetivamente verdad y parte de unos postulados cuyo valor esta determinado por su utilidad y no por su veracidad, a los cuales denomina presuposiciones.

Es decir, la PNL presupone que existen unas creencias inconscientes básicas que las personas utilizamos como filtros para interactuar con la realidad. No pretende dotar de certeza absoluta a estas presuposiciones dado que no es posible establecer generalizaciones con las personas al ser todas diferentes, pero si pretende que si las tomamos como si fueran ciertas, estas nos serán de gran utilidad siendo esto lo realmente importante.


Presuposiciones Básicas de la PNL
El Mapa no es el territorio: Existe siempre una diferencia entre la realidad (El territorio) y mi experiencia de la realidad (El mapa).

Toda persona cuenta con los recursos necesarios para alcanzar los objetivos que desea, siendo el principal recurso con el que cuenta, su capacidad de aprendizaje.

Toda conducta biológicamente factible puede ser aprendida: Las conductas que consiguen los objetivos deseados de una forma rápida, precisa y elegante son susceptibles de convertirse en un modelo de aplicación eficaz para cualquier persona, así pues si es posible para alguien, es posible para mí.

No existe el fracaso, solo la retroalimentación: El fracaso no es más que una información que nos proporciona la retroalimentación necesaria para actuar de forma diferente en pro de unos resultados deseados.

La mente y el cuerpo forman un sistema en el que se influyen mutuamente.

Si algo no funciona, haz otra cosa: Esta presuposición tiene que ver con la flexibilidad que debemos tener para conseguir nuestros objetivos. Si siempre hacemos lo mismo siempre obtendremos los mismos resultados, si queremos obtener diferentes resultados, tenemos que hacer algo diferente.

Aunque existen otras presuposiciones, estas son más que suficientes para aproximarnos a una visión básica de la PNL y poder abordar el tema de la desidealizacion.

Así pues todos aquellos que nos enfrentamos al duro proceso de una ruptura sentimental y nos vemos inmersos en un caos regido por la idealización de nuestra ex pareja, podemos empezar por instalar en nuestra mente todas estas presuposiciones ya que como veremos a continuación nos van a reportar grandes beneficios.

Y ahora retomando el tema que original...

¿Así que el mapa no es el territorio verdad? Entonces podemos darnos cuenta de una forma rápida de que el valor que nuestra ex pareja posee en el mundo real no se corresponde con el que nosotros le otorgamos en nuestro pensamiento.

Es en este punto donde normalmente aparece la primera pregunta que nos parece ‘importante’ por el grado de desconcierto que nos genera.

Si entiendo lo que está pasando, ¿por qué sigo idealizando a esa persona?

Pues bien, hemos dicho que 'nos parece' importante porque en realidad y bajo el enfoque de la PNL, carece de importancia.

Las preguntas como: ¿Por qué me pasa esto?, ¿Qué he hecho mal? Y otras por el estilo no nos reportan una solución útil a nuestro problema, sino más bien nos conducen a pensamientos erróneos como la autocompasión, los cuales nos alejan aún más de nuestros objetivos y debido a ello no las vamos a tomar en consideración.

Lo que si es importante es que llegados a este punto nos damos cuenta de que nuestra percepción de la realidad esta sobredimensionada en nuestro mapa interno y decidimos que queremos cambiarlo.

Y ahora aparece en nuestra mente la pregunta que inicia el proceso.


¿Cómo puedo hacerlo?

Ahora vamos por el buen camino, estamos buscando soluciones eficaces.

Pues bien, como ya sabemos todos disponemos de los recursos necesarios para alcanzar nuestro objetivo y estos recursos están en las experiencias que hemos acumulado a través de nuestra vida. Así que para empezar podemos recordar los momentos de felicidad y plenitud que existían en nuestra vida, antes de conocer a nuestra ex pareja.

Esto nos va a hacer darnos cuenta de que hubo un tiempo en que éramos los únicos dueños y señores de nuestra vida y que además éramos felices con esa situación.

Entonces, si en algún momento de nuestra experiencia hemos sido felices de un modo emocionalmente independiente, podemos volver a serlo en cualquier otro momento. Como por ejemplo ahora.

¡Pues vamos a recuperar aquel mapa mental que nos hacía felices!

Por otro lado, ahora vemos a las personas que están a nuestro alrededor, que han pasado por lo mismo que nosotros y en muchos casos por situaciones mucho peores, y que han recuperado su felicidad.

La diferencia es que ahora no podemos verlos de la misma manera, ya que ahora tenemos instalada de por vida en nuestra mente la creencia de que si otras personas pueden conseguir algo, nosotros también.

Es más, incluso intuimos como son sus mapas mentales, nos damos cuenta de su eficacia y los instalamos en nuestro sistema complementando los que ya tenemos.

Y en cuanto a los resultados, observamos como los resultados no deseados lejos de crear un desorden en nuestra mente, nos ayudan a crear el orden enriqueciéndonos con el conocimiento de aquello que no es útil en un momento y un contexto determinados, que no vamos a utilizar de nuevo con el mismo fin, y que a pesar de ello registraremos en nuestra experiencia ya que quizás en otro momento y contexto pueda sernos de utilidad.

Este cambio de creencias no solo influye en nuestra percepción de la realidad ya que establece conexiones positivas entre nuestra mente y nuestro cuerpo formando un sistema global mucho más estable en todos los sentidos.

Básicamente esto es todo cuanto necesitamos entender y aprender para desidealizar a una ex pareja.

Pero todos sabemos que a pesar de eso, hay sensaciones que nos asaltan la mente de forma recurrente, entrando por la fuerza y que nos cuesta mucho desechar.

Podemos llegar a creer que nos estamos volviendo locos aunque nada más lejos de la realidad.

Esto es muy normal, ya que nuestra experiencia o mapa mental del mundo externo se forma mediante sensaciones procedentes de los cinco sentidos, llamados en PNL Modalidades o Canales Sensoriales.

Todos estos canales se agrupan en PNL, en tres sistemas: Visual, Auditivo, y Cinestésico (tacto, oído, gusto y sensaciones internas).

Aunque toda experiencia tiene elementos de los tres sistemas representacionales, las personas normalmente poseemos un canal preferente por el cual procesamos la información de manera mayoritaria.

Así que con toda seguridad, un olor, un sabor, o una imagen son suficientes para revivir de inmediato un recuerdo que creíamos olvidado o en su defecto para que no podamos olvidarlo.

Y es aquí donde aparecen las Submodalidades, uno de los conceptos potencialmente más interesante de la PNL, en cuanto a la gran cantidad de utilidades que poseen.

Las submodalidades son los matices y detalles de cada modalidad que los seres humanos somos capaces de distinguir y almacenar. Son los elementos que definen estructuralmente una experiencia.

Así pues, cuando registramos la voz de una persona por ejemplo, somos capaces de registrar el tono, el timbre, el volumen, la velocidad...

Siguiendo con este ejemplo volvamos al recuerdo recurrente de nuestra ex pareja.

Podemos recordar una imagen suya, en color o blanco y negro, con un brillo determinado..., su olor personal, o el de su colonia preferida, su voz con todos sus matices, el tacto de su piel, etc.

Pues bien nuestra imagen idealizada contiene toda una serie de submodalidades, que podemos cambiar a nuestro gusto hasta encontrar aquella que nos produce el mínimo dolor, de manera que la podamos utilizar como sustituta de la imagen dolorosa cada vez que aparezca.

A modo de ejemplo y para terminar proponemos un ejercicio que tiene el propósito conseguir el control del dolor mediante submodalidades.

Lo primero que vamos a hacer es relajarnos y traer a nuestro recuerdo una imagen o video mental en el que aparezca nuestra ex pareja. En este recuerdo podemos aparecer nosotros también.

Ahora vamos a calificar el dolor en una escala del 0 al 10.

Lo primero que haremos es disociarnos del dolor, es decir vernos desde fuera a nosotros mismos. Seamos meros espectadores de una película en la que actuamos como protagonistas.

Ahora comenzamos a efectuar cambios en las submodalidades.

Hacemos la imagen más pequeña, más grande, le ponemos o quitamos movimiento.

Observamos en que escala y con que dinamismo disminuye el dolor y la dejamos así.

Ahora la ubicamos espacialmente moviéndola en cualquier dirección hasta encontrar aquella en la cual el dolor disminuye al máximo, y también la fijamos.

Si la imagen contiene sonidos y colores también podemos modificarlos con el mismo fin.

La idea es encontrar la mezcla de submodalidades que convierten aquel recuerdo doloroso en un recuerdo nulo o prácticamente nulo en cuanto a lo que al dolor se refiere.

Una vez lo tenemos, lo grabamos en nuestra memoria y lo utilizamos como sustituto cada vez que nos asalte un recuerdo doloroso recurrente.

Con constancia, amplitud de miras y fuerza de voluntad podemos convertir... ¡a los dioses en mortales!

Fuente: empareja2.es

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