NO TENGO NADA QUE HACER
jueves, julio 09, 2009

Cómo conseguir su número de móvil


No hay nada más reconfortante en el juego de la seducción (quizás más que conseguir un beso de la mujer a la que se pretende conquistar), que tener esos números grabados en nuestro teléfono (y, a veces, en nuestra memoria). Ahí­ está... es la forma en la que podremos contactar con ella. De seguir hablando. De aspirar a algo más. De convertir lo que pudo ser, en un hecho.

Es el trofeo de una tarde frente al espejo, escogiendo ropa y peinado. Es el premio a una noche de charla y esfuerzo por crear una conexión con esa mujer a la que queréis seducir.


Creednos. No hay nada más ilusionante que salir de un local, con el sol del amanecer y el aire fresco de la mañana y vuestro teléfono móvil con ese nuevo registro. O una servilleta de papel con el número escrito a boli. O vuestra memoria, repitiendo incesantemente el número. O vuestra mano, que no utilizáis para nada con tal de que el número no se borre.

Pero claro, para que esto suceda, debéis seguir unas directrices muy concretas. De no cumplirlas podéis conseguir un número falso, algo frustrante y que deja la sensación de ser engañado por una persona que aparentaba que le entusiasmaba vuestra presencia. Para este tipo de situaciones hemos hablado en otro capí­tulo de las mentiras (siempre importantes en el juego de la seducción), pero no está de más asegurarse, tener dominada la situación.

Para empezar, no podemos pedir el móvil a una mujer de buenas a primeras. Ellas saben que es un ví­nculo demasiado directo como para ir ofreciéndolo gratuitamente. Muchas mujeres utilizan un bloqueo del número para realizar llamadas sin que los receptores sepan quién llama. Otras utilizan el número del trabajo o un número de prepago, con tal de que el personal no se les llene de moscones. Por lo tanto, hay que ganarse la entrada en esa lista de 'elegidos'. Si bien debemos mostrarnos orgullosos y estar por encima de estos protocolos que ellas ostentan, si es bueno ceder un poco y tomar todo esto como un juego.

Pedir el móvil a la primera de cambio o hacerlo en situaciones extremas hará que fracaséis, una y otra vez. Una de estas escenas es la de pedir el número cuando ella ya se va la discoteca. Habéis estado parados, mirándola embobados desde la barra. Y, cuando se va, decidí­s pedirle el número. Eso ellas lo detestan. Es una cobardí­a y no es digno del premio en cuestión. Ellas quieren ser cortejadas, no ofrecer la recompensa al primero que se cruce. Y, os lo aseguro: ya puede ser mister España quien pide el número de esa manera... que ella se lo negará.

Entender las señales
Bien... habéis asegurado un tiempo de conexión, charla, sonrisas (y risas)... Lleváis más de 30 minutos hablando con ella. Eso es una excelente señal. Comprobad que ella no mira de vez en cuando alrededor. Comprobad que no ha mirado su reloj, o ha tocado el brazo de una amiga mientras hablaba con vosotros. Eso son señales de que quiere huir de la conversación, por la causa que sea (está cansada, no le interesa la conversación, no le gustáis, le gustáis pero está deprimida por un problema en su casa, se siente mal por una reciente separación, etc...). Si su actitud está volcada en vosotros, su mirada atenta a vuestras explicaciones, su cuerpo dirigido hacia vuestra posición y equilibrando la charla (habla tanto como escucha), entonces son señales de que ella QUIERE daros su número. Pero... a menos que se muera por vosotros ella no os va a dar el número. Tenéis que curraros vosotros esa parte.

Para favorecer el que ella quiera daros su número hay varias estrategias. Pensaréis ¿para qué tengo que hacer que ella quiera darme el número? Bueno, ellas no quieren parecer las ví­boras que van detrás de los hombres. Ellas quieren sentirse presionadas para casi todo. Eso explicarí­a la actitud que toman para muchas otras cosas (por ejemplo, esperar a que sea el chico el que llame y no ellas).

Hay varias técnicas para conseguir esto. Una de ellas es negativizar un futuro encuentro. Como bien sabéis, ellas aman lo imposible, lo inalcanzable. Si le dejáis bastante claro que queréis quedar con ella en otra ocasión, que estaréis a su disposición cuando ella os llame, que tenéis interés en conseguir su número para 'acosarla' con llamadas... entonces es posible que ella no quiera daros esa información. El mejor modo es que sea ella quien quiera dároslo y, por ello, ponerle difí­cil o imposible un futuro encuentro hará que se active ese chip de deseo. Podéis probar a decirle: 'Bueno... pues ya hablaremos otro dí­a (y añadid algo para que ese interés no quede en el aire), me ha encantado charlar de todo esto que hemos hablado'. Si decí­s esto, le estáis haciendo ver que no tenéis interés en su número de móvil, que os ha gustado su charla y que dejáis en manos del destino el veros en otra ocasión. Algo que ellas consideran altamente improbable. Puede que un pub sea un sitio recurrente para muchos pero... ¿y si le habéis pedido el móvil al estar comprando en una tienda? ¿O a punto de coger vuelos distintos en un aeropuerto?

Qué decirle para que ella os dé el número
Para negativizar aún más ese futuro encuentro podéis añadir frases como: 'Es una pena que no nos volvamos a ver', 'esta charla ha sido genial, será difí­cil encontrar a otra persona como tú', 'algún dí­a cuando nos crucemos de nuevo intentaremos recordar esto que hablamos' o cualquier otro tipo de sentencia a muerte de una futura relación. Que ella piense que habéis sido simpáticos, amables, atractivos e incluso irresistibles pero que, para ella, NO ESTÁIS. Eso les descoloca. Les atrae sin remedio. El no poder conseguir algo, aunque no lo deseen demasiado en ese momento, les hace ponerse a la ofensiva. Y atacan, sin dudarlo.

También podéis dejarlo en sus manos, de manera que no quede como responsabilidad vuestra. Es un arma poderosa para saber hasta dónde llegarán ellas, pero puede que os salga mal el tiro. La razón es que en el 95% de los encuentros que se han dado de forma positiva y se les ofrece el número de móvil ellas enseguida os darán el suyo. ¿Por qué? Porque es una forma de decir 'voy a estar disponible si me llamas, PERO SÓLO SI ME LLAMAS. Por ello te doy mi número y espero que hablemos pronto'. Si le dais vuestro número y ella os lo acepta sin daros el suyo o sin haceros una llamada perdida, mala señal. Esto es, por tanto, un arma de doble filo. Sabréis si ella quiere algo de vosotros.

Otra forma de comprobar si ella tiene interés porque tengáis su número es decirle: 'dí­melo, hoy he tomado mucho fósforo y tengo una memoria impresionante'. Si ella dice algo como: 'se te va a olvidar' y enseguida busca una forma de apuntártelo, buena señal. Si te lo dice y seguidamente te pregunta, también es buen sí­ntoma. El que no os pregunte o sienta curiosidad por vuestra memoria-prodigio no significa que no le interese... pero ayuda.

Si no habéis pasado por el trámite anterior, el de dejar vuestro número, NO SE LO DEIS POSTERIORMENTE. Ya tenéis su número apuntado, ya sea en la cabeza, en una servilleta, en vuestra mano, en el teléfono de un amigo, en vuestro propio móvil. Bien. Ahora no cedáis a darle vuestro número aunque os lo pida. Ella lo puede querer por estar muy interesada en vosotros (serí­a bonito si fuera así­ siempre) pero también puede estar reclamándolo para saber quién le llama y así­ poder colgar y no daros la oportunidad de hablar con ella. Si no se lo dais ella quedará totalmente al descubierto, desnuda ante vosotros. Tenéis su número y ella no tiene nada. No sabe cuándo llamaréis y ella no tiene posibilidad de llamar. Vosotros tenéis el control. Esto es muy importante ya que os dará muchos puntos en el inicio de una relación.

Presionar, una buena táctica
Le pedí­s el móvil y entonces ella tuerce el gesto y argumenta cosas como que no tiene móvil, lo tiene dado de baja, lo perdió hace unos dí­as, ahora no lo tiene ahí­ y no sabe el número, lo utiliza para trabajar y no le gusta recibir llamadas personales... presionad. Decidle claramente que sabéis perfectamente que eso no es verdad y que estáis esperando para anotarlo. Mostraros serios, no hagáis bromas en este momento. Si sigue con la excusa (si una mujer quiere que la contactéis) retiraros sin excesivo reproche y con una sonrisa, diciéndole algo como: 'siento que te pierdas un café conmigo', entonces sin dejar de sonreir le dáis un beso en la mejilla y os retiráis como si hubierais conseguido el teléfono. Con sensación de triunfo. Que ella se dé cuenta que no estáis afligidos, ni venidos abajo. Que no sentí­s el fracaso porque ella no quiera daros su número. Que si no es ella, será otra. Aniquilaréis su orgullo por completo si ocurre esto.

También puede suceder que ella os dé su número rápidamente. No lo comprobéis en el momento, es algo que demuestra inseguridad: ahí­ colgados del teléfono, esperando que dé señal y ella viendo cómo lo comprobáis meticulosamente. Para evitar esta sensación de 'si no tengo tu teléfono verdadero, me muero', lo apuntáis y soltad alguna broma tipo: 'bueno... espero que me estés dando el número de verdad, porque tení­a pensado algo original para vernos otro dí­a'. En ese momento le estáis abriendo los ojos, le estáis diciendo que sois un paquete valioso, un bundle de prestigio. Que tenéis recursos y que, probablemente, disfrutará a vuestro lado. Si os pregunta qué, no se lo digáis. Le decí­s, sin dejar de apuntar el número algo así­: 'bueno, estoy apuntando tu número así­ que te llamaré y te lo cuento, ¿vale?' Si en ese momento os dice algo así­ como: 'llámame mejor a este, es más directo' y os da otro... Bingo, habéis despertado su curiosidad.

e-mail, web o el blog
Hay cuatro enemigos que van en contra de un posible contacto serio: darle vuestro número de teléfono, ofrecerle un e-mail, vuestra web o un blog. Le estáis dando la posibilidad de que curiosee sobre vosotros, de que ella 'escoja la mercancí­a'. Le ponéis en bandeja el producto y... allí­ se puede quedar, sin pasar por caja. No le dejéis nunca una dirección de Messenger, una web o un blog. Son maneras en las que ella puede manejar el contacto y es algo que debéis evitar. Sin embargo, sí­ puede ser una buena alternativa el que os lo dé ella. Partiendo de la base de que hasta los niños de 8 años tienen un teléfono móvil y el que anden con el Messenger es algo pueril y poco serio, pongamos que ella no tiene en ese momento móvil o no podremos localizarla en él o cualquier otra excusa creí­ble y nos pide que lo hagamos a través de una dirección de correo. Algo importante: utilizad vuestra dirección. No abráis otras del tipo: nosconocimoselsabado@hotmail.com, porque le haréis ver que estáis TAN interesados en ella que habéis abierto una dirección sólo para conocerla. Si queréis abrir una para que ella no conozca otros pormenores (por ejemplo, cuando la cuenta está asociada a un blog) podéis abrir una dirección del tipo: yanosoyunobjetosexual@hotmail.com. Eso le hará ver que sois un tipo gracioso, con iniciativa, creatividad... en definitiva, que tenéis una vida propia y que no estáis obsesionados por conseguir su compañí­a.


fuente:http://www.empareja2.es/

0 comentarios: